martes, 8 de septiembre de 2015

Sabiduria ante el dolor

Una chica fue a visitar a su abuela y le habló de sus cosas: de cómo eran tan difíciles para ella, que su marido la había engañado y que estaba devastada. No sabía cómo iba a superarlo y quería darse por vencida. Estaba cansada de luchar y luchar en la vida. Parecía que tan pronto como un problema se resolvía, surgía uno nuevo.
Su abuela la llevó a la cocina. Llenó tres ollas con agua y las colocó sobre el fuego. Pronto, las tres ollas comenzaron a hervir. En una colocó un par de zanahorias; en otra colocó un huevo y en la última colocó granos de café. Los dejó estar el tiempo necesario, sin decir una palabra.
Unos minutos después la abuela apagó los quemadores. Sacó las zanahorias y las colocó en un plato. Luego sacó el huevo y lo colocó junto a las zanahorias. Finalmente, coló el café y lo puso en una humeante taza.
En seguida le pidió a su nieta: “Dime qué es lo que ves”. La chica respondió: “Zanahorias, huevos y café”.
Su abuela la hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. La abuela le preguntó a la nieta que tomara el huevo y lo rompiera. Tras quitarle la cáscara, observó un huevo duro.
Por último, la abuela hizo que su nieta probara el café. La nieta sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma, y le pregunto: “¿Qué quieres decir con todo esto abuela?”
Ella le explicó que cada uno de estos elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo. Pero cada uno había reaccionado de forma diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura y tenaz. Sin embargo, después de haber sido sometida al agua hirviendo, se suavizó y se debilitó. El huevo había sido frágil. Su fina cáscara protegía su líquido interior, pero después de entrar en el agua hirviendo, su interior se endureció. Los granos de café, sin embargo, eran únicos. Después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.
“¿Cuál de todos eres tú? –le preguntó a su nieta–. Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?”
Piensa en esto: ¿Qué soy yo? ¿Soy una zanahoria que parece fuerte, pero con la adversidad me vuelvo débil y pierdo mi fortaleza?
¿Soy el huevo, que comienza con un corazón maleable, pero que con lo adverso cambia? ¿Quizá tenía un carácter alegre, pero después de pérdidas, dolor, dificultades financieras, me volví rígida? ¿Mi cáscara es la misma pero por dentro estoy amargada y áspera, con un espíritu y un corazón endurecido?
¿O soy como los granos de café; el café que cambia el agua herviente a pesar de ser el elemento que le causa dolor? Cuando el agua se calienta, libera la fragancia y el sabor. Si eres como el grano del café, cuando las cosas están en su peor momento, te vuelves mejor y cambias la situación que te rodea. Cuando las pruebas se vuelven más difíciles y son más grandes, ¿te elevas a ti misma a otro nivel?
¿Cómo manejas la adversidad? ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?
Deseo que tengas suficiente felicidad para hacerte suave, suficientes pruebas para hacerte fuerte, suficiente dolor para que te esfuercen en mantener la esperanza y ser feliz.
La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo: termina por sacar el máximo provecho de todo lo que viene en su camino. El futuro más brillante siempre se basa en un pasado olvidado; no se puede ir hacia adelante en la vida hasta que dejas ir tus fracasos y sinsabores pasados.
Cuando naciste, tú llorabas y todos a tu alrededor estaban sonriendo. Vive tu vida de manera que al final estés sonriendo, y todos a tu alrededor lloren por que perderán a alguien maravilloso como tú.

Calma. . .


lunes, 10 de agosto de 2015

Paciencia

Hemos olvidado como esperar, es casi un asunto olvidado.
Y nuestro tesoro mas grande consiste en ser capaces de esperar el momento apropiado.

Toda la experiencia espera el momento apropiado.
Hasta los arboles lo saben: cuando ha llegado el momento de florecer y cuando ha llegado la época de dejar caer todas las hojas y permanecer desnudos frente al firmamento.
Ellos todavía son hermosos en esta desnudez, esperan el nuevo follaje con una gran confianza en que lo viejo se ha ido pero lo nuevo vendrá pronto y las nuevas hojas empezaran a crecer.

Hemos olvidado como esperar, lo queremos todo de prisa.
es una gran perdida para la humanidad...
En el silencio y la espera algo dentro de ti continua creciendo: tu ser autentico.
Y un día esto salta y se convierte en una llama y toda tu personalidad se hace pedazos: eres un hombre nuevo.

Y este hombre nuevo sabe lo que es la ceremonia, este hombre nuevo conoce la savia eterna de la vida.
Osho, Tarot. 74.- Paciencia.